Toros: Arte y Cultura (II)

Septiembre 2, 2009

(Viene del post anterior)

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Y es que en esto de los Toros hay mucha falta de coherencia. Conozco organizaciones de defensa animal que promulgan que no se consuma ningún producto (ni alimenticio) de origen animal o vegetal, pues su transformación implica sufrimiento de un ser vivo. Totalmente de acuerdo. Perfectamente coherente. Me parece casi una forma de Religión -con la que no comulgo- pero a la que respeto profundamente.

Pero también conozco muchos Antitaurinos que a la usanza del “lo digo sin acritud pero..“,  verbalizan un “vale sí, como carne pero..” para acto seguido atacar con saña un comportamiento (la innecesariedad de la muerte de un animal) que justifican en sus usos privados de vida. Como si al verbalizarlo, obtuviesen una especie de Bula Papal o una patente de corso contra la coherencia.

Siempre he creído que una de las cosas menos edificantes de la política -y que menos sirven para convencer- es el “y tú más” o “y yo menos” que se utilizan en la contraposición diaria y reconozco que, en este tema, me cuesta mucho no recurrir a ello aunque no sea más que para evidenciar contradicciones.

Pero es que todavía nadie ha conseguido convencerme de que no es un Arte. Se niega la mayor “no es Arte ni es cultura y  ya está“. Nunca se nos cuentan los porqués:

- “No es arte porque implica la muerte gratuita de un animal..“. En la actual sociedad consumista las muertes de animales son todas gratuitas. Con la actual sobreproducción y stock de carne ya no sirve ni la justificación de “son para comer“. Hay reservas suficientes. No es necesaria la muerte de un ternero más.  Y ejemplifico en el reino vegetal: La tala de árboles -que son seres vivos y sufren al cortarlos-  para hacer papel, sí que es gratuita (con las posibilidades de digitalización que existen)  y más teniendo en cuenta lo que hacen algunos con él: Garabatearlo, pintarrajear o publicar semanarios como “Al Alba”.

- “No es arte porque el animal sufre…”. No llego a tener claro que sufra más un toro en la plaza que una vaca en un matadero. Y es que el estrés de la vaca es mayor, amén de lo sufrido en el proceso artificial de engorde y que reciben una descarga eléctrica que las deja inconscientes y cuando empiezan a despiezarlas (abrirlas en canal), aún siguen vivas.  Me sucede lo mismo con algo tan patrio como la tapita de morcilla a la que no he visto oponerse a nadie casi nadie. Para que la sangre -materia prima de la morcilla- no se coagule, hay que desangrar a la Cerda (en femenino, si nace varón es automaticamente castrado) mientras está viva. El animal sufre una barbaridad pero no hay una moda campaña orquestada en contra de las morcillas.

Quizá el problema sea “la exhibición morbosa” (es una forma de minorar la liturgia taurina o el ambiente festivalero de las gradas)
. La provocación y el morbo son partes esenciales  del arte, desde el principio de su historia. Eso sin citar que a los taurinos de verdad, les importa la dignidad del animal: si lo pican en exceso, si lo castigan agachandolo mucho el engaño, sino acierta con la suerte suprema… no dudan en silvar y reclamar dignidad para el animal (cosa que todavía no he visto hacer a un Antitaurino ante un solomillo o una morcilla..).

Sé que me van a decir que nadie defiende que matar vacas es un arte, pero dada su innecesariedad, el  sufrimiento gratuito o la morbosidad de celebrar ritos sociales (comidas, cenas,barbacoas..) en torno a tan infame producto, ya va siendo hora de que algún antitaurino pida su supresión también.

Sé que no voy a convencer a nadie. Y es que como todo Arte es subjetivo. Quienes lo consideremos así seguiremos disfrutando con él y quienes no, seguiran tragando con sus propias contradicciones. Todo depende de donde le pongas el acento.

Lo que me preocupa realmente no es el debate sereno, sino la proliferación de grupos de odio Antitaurinos. No me he cansado de repetirlo durante estos días, pero los Antitaurinos me recuerdan cada día más a los Ultracatólicos.

Recuerdo la polémica de la Gira Nacional de la obra  “Revelación” de Leo Bassi. Para los Ultracatólicos suponía una mofa y befa de su religión y creencias (sin verla y sin intención de entrar a verla). Por supuesto “eso no era arte” (argumento socorridísimo cuando la razón no asiste). En Santander tuvimos la suerte de que no llegó a haber amenazas de Bomba, aunque no nos libramos -como en el resto de CCAA- de una estéril polémica política, de azuzamientos de odio desde los púlpitos, de mails masivos a los directores de los medios de comunicación y al Rector de Universidad (se representaba en una sala patrimonio de la UC), de cartas al Presidente del Gobierno Cántabro y por supuesto de manifestaciones a la entrada del teatro para insultar e intimidar a los asistentes. He de ser justo y decir que los Antitaurinos todavía no han llegado a la amenaza de Bomba en las corridas (no quiero dar ideas…) pero el resto de los comportamientos ya los han cumplido con creces: “No es arte ni cultura” “ofende mi manera de ver la vida..”, escriben cartas al poder Civil  y a los líderes de opinión sociales buscando la supresión del Espectáculo (desconozco si pretenden ley civil o divina -recuerden aquí la reflexión adelantada de Houellebecq-)  y por supuesto -como todos los intolerantes- acuden a la entrada a provocar, amedrentar e insultar a los asistentes (total, son infieles..) invocando -y en esto tienen razón- su legítimo derecho a manifestarse donde les plazca.  Alguien debería contarles que su legítimo derecho llega hasta donde empieza el de los demás: Ese de acudir a un espectáculo autorizado por la ley sin miedo a agresiones y a que no le insulten ni le coaccionen.

Porque llega la hora de quitarnos la máscara: Estoy tan seguro como ellos de que no van a convencer a ninguno de los que acuden a la plaza de ser antitaurino militante. Sí podrían hacerlo con la señora María o el Señor Pepito que viven en Matalasmoscas, pero no se manifiestan en Matalasmoscas… sino que lo hacen delante de la plaza. Y es que el objetivo es otro….

Lo que yo les diga: Ultracatólicos y Antitaurinos, calzan el mismo traje.

Siempre me ha gustado ser un observador social.  Los comportamientos de la gente me apasionan. Un empirista social. Y quizá sea demasiado pronto -y pido perdón si lo es- para decir que asisto con preocupación a la politización del fenómeno.

No acepto la politización del fútbol y mucho menos la de los Toros. Ni ser del Real Madrid es de Derechas ni ser del Barcelona es de izquierdas. No. Hay quien pretende arrimar el ascua a su sardina estableciendo la diferenciación de que los toros son un festejo elitista
y pretenden establecer una línea roja ideológica en ello.

Terminará siéndolo si nos lo proponemos. Y me preocupa dada la demostrada capacidad del PSOE de perder símbolos comunes. Así cedimos el concepto España  al PP (al que hacen referencia nuestras siglas) dándole un exclusivo sentido imperialista o en Cantabria, la bandera y el folkclore al PRC. Y es que en política los complejos, son malos consejeros. Aún así, sigo pensando que somos más los socialistas taurinos, que los antitaurinos y no creo en la necesidad de crear una plataforma de “Socialistastaurinos” pero no obstante me preocupa el que se pretendan hacer distinciones.

Y es que no hay festejo más popular que los toros. En la liturgia taurina casi todo hace referencia a los desheredados: La grada más exigente es el Tendido 7  (a pleno Sol), los monosabios son la suerte de aceite que engrasa el desarrollo del festejo y hasta los toreros proceden de las clases más populares, esas que más necesitan de la acción de gobierno de los Socialistas.

No obstante hay quien pretende negar esto y crear barreras artificiales. Bastante problema tenemos con el complejo de Titulitis  como para perder más espacio. Al final terminaremos como el Partido Demócrata Americano de John Kerry: Un partido de Élites Universitarias que se dirige a las Élites Universitarias. Lo muy de lo muy y lo más de lo más. Y ese, nunca ha sido el espiritu y yo no quiero que lo sea.

Para terminar de ilustrar este largo post dire que, durante la segunda Republica,  un día Largo Caballero se dirigió a Don Manuel Azaña y le interpeló:

- “Don Manuel, esto de los Toros, deberíamos prohibirlo..”.

- “Tiene usted Razón Don Francisco, pero hasta que lo prohibamos
, vayamos todas las tardes a la plaza…”.

Desconozco si la anécdota es verdad, pero sino lo es, merece serlo. Y es que los taurinos también somos conscientes de que podíamos obrar mejor (sí, nosotros también comemos carne) pero mientras tanto, que con respeto por nuestra manera de juzgar la vida, nos dejen disfrutar tranquilos.

Y ahora que cito el término “disfrutar” no me resigno a despedir el post con un fragmento que me gusta muchísimo, de un ripio del maestro Sabina dedicado al Gran-Gran José Tomás:

DE VERDE BOTELLA Y ORO

(…)

“Ladran, luego cabalgamos,
sufren porque disfrutamos
su cálida sangre fría.

De verde botella y oro,
cuando rodó el tercer toro
la puerta grande se abría.

Porque respeta su oficio,
porque les saca de quicio
tanto pañuelo en las manos.

Los que cargan al torero
parecen los costaleros
del Cristo de los Gitanos”.

(Joaquín Sabina, 2009, Interviu)

Seanme buenos y  “que Dios les reparta Suerte”  (para torear en la plaza de la vida, que esa, sí que da cornadas).

Chauuu-Chauuu!!!

Antonio.

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Pido disculpas por el retraso, pues aunque había dejado programado el post, algo no he hecho bien con mi wordpress y no me lo ha publicado y he tenido que hacerlo “a mano”. Sorry.


Toros: arte y cultura (I)

Septiembre 1, 2009

A la caida de un gran imperio, siempre le precede una relajación de las costumbres, un aumento del individualismo y del hedonismo, el declive institucional y una proliferación de nuevas formas de espiritualidad. Así fue en Roma y esta idea se baraja en el entrelineado de “El declive del imperio Americano” (director Denys Arcand, 1986).

Michel Houellebecq en su último libro (“La posibilidad de una isla“, Alfaguara 2005) tambien reflexiona sobre la aparición de nuevas formas de espiritualidad en la descomposición social de los albores del s.XXI, por causa de la consolidación del modelo de vida de los “kids” eternos. Así compara a los Elohim -secta protagonista de la trama- con el movimiento Ecologista. Y es que para el autor frances, ambas religiones encontraban su fuerza en la negación de la propia esencia de lo humano (el paso del tiempo, la lucha del hombre contra la naturaleza) y ofertan a cambio un eterno anhelo (la juventud imperecedera, la convivencia en Estado de naturaleza). Una nueva forma de cubrir el vacio espiritual.

Dicho esto dire que quien suscribe paga “religiosamente” desde hace 4 años su cuota a una organización ecologista de corte internacional que no acepta dinero de empresas ni de gobiernos y lucha por la paz, la no proliferación armamentistica y la preservación del medio ambiente.

Esto es, tengo conciencia ecologica, o quiero tenerla: Me importa el desarrollo sostenible, la preservación del medio y la dignidad de los animales (incluyendo aquí a los humanos).

Creo en el ecologismo pero no como un todo absoluto o como una nueva forma de religión (soy demasiado racional para la religiosidad, aunque viendo algunos comportamientos, sospecho que Houellebecq tiene razón…).

No he adelantado esto para justificarme -no lo creo necesario- ni tan siquiera para evidenciar contradicción alguna -no la encuentro en mi fuero interno- por mi gusto por los espectaculos taurinos. Me parece un autentico desproposito la destrucción de la Selva amazonica -pulmón del planeta-, la caza hasta la extinción de las ballenas (especies no preservables en cautividad) o la proliferación de armas o energía nuclear (que pueden destruir el planeta en un instante y tienen ese “pequeño” handicap de la gestión de sus residuos..).

Me parece tambien un desproposito la oposición a la instalación de los molinos eolicos en Cantabria (energía verde, impacto ambiental retornable…pero es que el verde que preocupa a los Señores del PP es otro, no tan paisajistico…pero eso es harina de otro costal…) y la proliferación de “Grupos de odio” Antitaurinos en las redes sociales.

Mucho se ha escrito y debatido a favor y en contra de los toros. Los hay de corte exquisito. Hay páginas de Antitaurinos y organizaciones en defensa de los derechos de los animales respetuosas con las opiniones de los demás y coherentes con sus propios postulados, pero de un tiempo a esta parte, se prodigan los faltones de toda la vida.

Me confieso taurino de pro, y sin embargo estoy en desacuerdo con algunos de los argumentos que se dan para defender su practica. No me parece justificable el esgrimir -por cierto que sea- el que “sino se criara el toro de lidia para la fiesta, la especie se extinguiria”. Creo que es un argumento muy pobre ya que no existe una verdadera vocación altruista pro-conservación del toro: Detrás hay un redito economico.

Tampoco estoy de acuerdo en que “los toros gozan las suertes de un Dios hasta el momento de su salida a al plaza mientras que las vacas -que nos comemos- viven hacinadas, engordadas artificialmente en pro de un beneficio rapido”. No creo que eso le de más diginidad al toro.

Creo en la existencia de la tauromaquia como arte. Encuentro su justificación en ese ballet salvaje que supone el paso de los lances en el ruedo. No creo que haga falta más.

Es cierto que el Animal sufre. Todos los seres vivos nacemos para y vivimos sufriendo. Quizá los animales sufran menos, dada su falta de raciocinio (digo solo quizá, que no soy Sanchez Dragó…). Recuerdo el proyecto Gran Simio (del que fui y soy un entusiasta) y sus debates parlamentarios. El argumento que más me impresiono, fue que de llevarse a cabo la reforma legislativa del Código Penal, ” habria animales que gozarían de mas protección juridico penal que muchas personas….

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(Una vez finalizada la redacción del post, y debido a su gran extensión, he preferido públicarlo en dos partes. Dejo programada para mañana la segunda parte).

Antonio.


Noticias serias

Agosto 27, 2009

Siempre he detestado la palabra “normal”. Creo que no hay nada más exótico que lo normal. Y es que en un mundo que  idolatra lo homogeneo -el peor de los pecados: parecer distinto- la prueba del microscopio nos evidencia que todos somos muy diferentes a pesar de los puntos en común.

Y es que caen las hojas del calendario hasta llegar Septiembre -en puertas- y las cosas vuelven a la “normalidad” (en su significado más heterogeneo como ha quedado demostrado). Vuelven el cole y la liga. ¿Vuelve la mejor programación de la TV?. Vuelven los fasciculos. Vuelve el gobierno a poder perseguir delincuentes sin que le acusen de Estado policial. En fin, cosillas de nuestro día a día.

Particularmente me alegro de la vuelta a las “noticias de verdad” (suponiendo que esto exista y que alguna lo sea..). Y es que no aguantaba una columna, un articulo de opinión ni tan siquiera una gacetilla más,  sobre la tristeza que le da “no ver ya jugar a los niños en la calle“.

Y es que amigo lector, esta es una guerra que llevo manteniendo mucho tiempo. Estoy seguro que usted es capaz de reconocer un conocido en la conversación “iba caminando por la calle un día gris y pense con tristeza en que los niños ya no juegan en la calle como lo hacia yo…” o el más recalcitrante ” los jóvenes de hoy estan perdidos, todo el día con la máquinita y el chat y dale que te pego, no socializan nada…“.
Sinceramente no logro entender como a priori, gente con una suficiencia intelectual contrastada,  se atreven a comparar dos mundos que distan doscientos años entre si, aunque en realidad hayan pasado un par de decadas. Me autojustifico diciendo que es el temor al cambio. Los seres humanos como los dinosaurios:  el cambio es la antesala de la extinción.

Siendo racional: ¿Quién  -en plenas facultades- pretende defender una teoría seria que equipare  una PSP con un trozo de madera de punta metalica dando vueltas sobre su propio eje?.

Y no solo eso, sino que además en esta ecuación,  el meter bolas de cristal en un agujero del suelo tiene que salir victorioso frente a la libertad de movimiento, los graficos 3D, las historias complejas con su músiquita y sus colorines… supongo que si, los niños de hoy….son más listos que los de ayer y menos que los de mañana. Pura teoría de la evolución. Y eso que nadie les ha contado que tambien se puede jugar en Red -todos juntos  cada uno en su pantalla-, en su casa, en un portal  o en un unico salón.
Ya siento que este curso político empiece con un chorreo social pero antés de que llegara Septiembre con su citada normalidad, tenía que decirlo, evidentemente, en la máquinita.

Sean buenos.

Antonio