Decía Felipe Gonzalez que “ni los más convencidos están de acuerdo con la totalidad del programa electoral. Como mucho con el 80-85% pero nadie con el 100%“.
Estoy de acuerdo con el querido ex Presidente -no todos pueden ponerle la coletilla-, y por analogía diré que “ni los más convencidos pueden estar de acuerdo con el 100% de las actuaciones de gobierno de tu partido”.
Y es que la semana pasada leía con cierto estupor que el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado por unanimidad (PSOE,IU,PP,CHA) una moción por la cual se auto-obligan a no contratar espectáculos cómico-taurinos en los que participen personas afectadas por el síndrome de acondroplasia, lo que en la prensa se ha traducido como “Se prohibe torear a los enanos“. Ahora entienden que traiga a colación las palabras de Felipe Gonzalez. Y es que no puedo estar más en desacuerdo.
Podríamos decir que el Bombero Torero forma parte del Patrimonio cultural nacional y por tanto es merecedor de protección. Esta tan vinculado a la esencia de este país, como el aceite de oliva,el lince, la tortilla de patata, torrente,el jamón serrano, las tapas, o los partidos de centro reformista de toda la vida y por la gracia de dios.
Lo más sangrante de todo, es que seguramente -como buenos políticos- no le han preguntado la opinión a los afectados, en virtud de ese aforismo político que dice que tampoco nadie se la pregunto a los conejos cuando aprobaron la ley de caza.
Y es que frente a los que argumentan que se rien de ellos como de “los bufones en una corte medieval“, los afectados contraponen que “se rien de nuestro comportamiento, conforme a nuestra profesión de comicos“. Quien opina de la primera manera, ya me esta dando a entender la dignidad y consideración en la que tienen a estas personas (y a estos profesionales).
Pero voy más alla. Acabar con el Bombero torero y analogos, supone acabar con una forma patria de actuar. Sobran ejemplos en todas las latitudes y profesiones -y de manera especial en la política- de personas que estan exentas de la miníma pericia para desarrollar su profesión pero que subsanan este deficit con grandes dosis de gallardia.
Volvamos al caso. Ni saben torear, ni saben apagar un fuego pero lo compensan con una dosis extra de valor (una cualidad -no la unica- indispensable para desarrollar ambos oficios). El resultado es que siempre les pilla el toro o que el incendio arrasa el edificio.
Personifiquemos. Mariano Bombero Torero en la Monumental de Navarra. Este individuo y su más mínima falta de habilidad, han conseguido que un calenton territorial se convierta en un incendio de tal magnitud que devore una alianza de 17 años y deje al PP Navarro reducido a cenizas.
El arrojo para dar un puñetazo encima de la mesa rompiendo el pacto y crear un partido nuevo no se lo niega nadie. La Falta de inteligencia por dividir el voto de la derecha navarra -haciendo además que gane representatividad el mundo abertzale- tampoco.
No voy a traer aquí a colación los cuentos esos de que España se rompe -cuando lo único que se rompe es el PP y Navarra- ni de que los comportamientos de “quien yo me se” venden Navarra a los abertzales, pero ¿a que ahora entienden eso de que la gente no se rie de la deficiencia (enfermedad/sindrome) de los bomberos toreros, sino de su forma de actuar?. Y es que incapaces que cojen un pequeño roce y lo convierten en guerra mundial hay en todos los lados. Aunque su misión sea precisamente evitar eso.
Por tanto, y por el bien de los afectados por este mal de la falta de “altura de miras”, protejamos a nuestros bomberos toreros. La proxima vez que les hablen de prohibirlo, de mi parte, les mandan a tomar por el saco.
¡Que Dios reparta Suerte !.
Seanme buenos.
Antonio.
Pd: Yo que tengo cierta debilidad por las curvas, añado a mis enlaces a los chicos que se aparecen en la curva -conforme a la leyenda- de Radio Vallecas. Estacion en Curva.
Escrito por antoniobezanilla
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