Se que había prometido que este post número 100 sería una reflexión sobre el 2.0 (una reflexión, que dicho sea de paso, todos los que habitualmente conversáis conmigo -con sus más y con sus menos- conocéis) pero es que hoy, a pesar de mis intentos de resistencia, no he podido dejar pasar el escribir sobre lo orgulloso que me siento de ser militante del PSOE. Dejo mi promesa para el post número 101, como los dalmatas.
Siempre he detestado los sectarismos y he defendido con pasión que la política ha de tener un componente personal. Ni me creo que el partido esta por encima de todo, ni de todos. Ni quiero creérmelo. Para servidor, lo primero siempre son y serán las personas. No puedo entender la política de otra manera. Aunque haya quien quiera vendermela como fría y deshumanizada.
Dicho esto, no puedo dejar pasar mis incongruencias veniales, diciendo que me siento orgulloso de militar en un partido que estaría dispuesto a expulsar a cualquier persona “se llame como se llame y viva donde viva” por cumplir con la palabra dada. Y es que frente a aquellos que dicen “que los dos grandes partidos son los mismos perros con distintos collares” yo les digo que se parecen tanto como un chihuahua a una hormigonera. Unos nos esforzamos por cumplir y a otros, todo les vale por llegar al poder.
Expresado mi más sincero y orgulloso aplauso por la Dirección Federal de mi partido y en especial por la Secretaria de Organización, Leire Pajín Iraola, no puedo más que plantearme si ¿Es necesario romper el pacto antitransfugismo en lo sucesivo? ¿Si o si?. No se puede tratar de dignificar la política de la mano de aquellos que estan dispuestos a todo por llegar al poder.
Me hace gracia escuchar indignado a un alto cargo del PP, pidiendo responsabilidades por el suceso de Bendidorm, cuando su partido incumple 24 veces ese pacto en la comunidad valenciana. ¿Cohe…qué? ¿Escrúpu..cuales?. Pues eso, coherencia y escrúpulos, cero.
Me hace tanta gracia como cuando veo ofenderse al “cuenta-puros-y-wiskeys” de Cantabria (del mismo partido que el “nadie me tiene que decir cuantas copas puedo tomar cuando voy a conducir o dar mitines”) por el acuerdo legítimo entre partidos en Reinosa y no se acuerda -y es solo un botón- de que su partido gobierna y mantiene al frente del gobierno de Castro Urdiales, a un mercenario como Muguruza. Pues eso, cero al cuadrado.
Y es que pactar con el PP, es comenzar a tener la sensación del carcelero burlado. Más pronto o más tarde, sabes que sucederá. Por coherencia, por respeto a nuestros concejales que valientemente se baten el cobre y sobre todo, por respeto a nuestros votantes, deberíamos finiquitar ese acuerdo mientras no encontremos un partido mayor de edad con quien pactar una cuestión tan importante para la estabilidad de la vida pública. Y hemos de explicárselo así a los ciudadanos. O se lo toman tan en serio como nosotros o el acuerdo ha de ser papel mojado. Y es que el grado aquí también ha de tender a la nada: Tolerancia cero.
Al momento de finalizar este post, suena “Ay Rocio” de Joaquín Sabina por la Radio y me rechifla en lo oídos el “no seas hija de puta, si me das jaque mate, me enroco” que preside las relaciones paternofiliales del genio de Ubeda y que me da algunas ideas para divagar durante otro par de parrafos más, pero como ya les he dicho, suena al tiempo de finalizar el post…
Sean buenos, trasnfugen solo en la lavadora y sobre todo, sean felices. Buen fin de semana.
Antonio.
O
Escrito por antoniobezanilla
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