(Viene del post anterior)
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Y es que en esto de los Toros hay mucha falta de coherencia. Conozco organizaciones de defensa animal que promulgan que no se consuma ningún producto (ni alimenticio) de origen animal o vegetal, pues su transformación implica sufrimiento de un ser vivo. Totalmente de acuerdo. Perfectamente coherente. Me parece casi una forma de Religión -con la que no comulgo- pero a la que respeto profundamente.
Pero también conozco muchos Antitaurinos que a la usanza del “lo digo sin acritud pero..“, verbalizan un “vale sí, como carne pero..” para acto seguido atacar con saña un comportamiento (la innecesariedad de la muerte de un animal) que justifican en sus usos privados de vida. Como si al verbalizarlo, obtuviesen una especie de Bula Papal o una patente de corso contra la coherencia.
Siempre he creído que una de las cosas menos edificantes de la política -y que menos sirven para convencer- es el “y tú más” o “y yo menos” que se utilizan en la contraposición diaria y reconozco que, en este tema, me cuesta mucho no recurrir a ello aunque no sea más que para evidenciar contradicciones.
Pero es que todavía nadie ha conseguido convencerme de que no es un Arte. Se niega la mayor “no es Arte ni es cultura y ya está“. Nunca se nos cuentan los porqués:
- “No es arte porque implica la muerte gratuita de un animal..“. En la actual sociedad consumista las muertes de animales son todas gratuitas. Con la actual sobreproducción y stock de carne ya no sirve ni la justificación de “son para comer“. Hay reservas suficientes. No es necesaria la muerte de un ternero más. Y ejemplifico en el reino vegetal: La tala de árboles -que son seres vivos y sufren al cortarlos- para hacer papel, sí que es gratuita (con las posibilidades de digitalización que existen) y más teniendo en cuenta lo que hacen algunos con él: Garabatearlo, pintarrajear o publicar semanarios como “Al Alba”.
- “No es arte porque el animal sufre…”. No llego a tener claro que sufra más un toro en la plaza que una vaca en un matadero. Y es que el estrés de la vaca es mayor, amén de lo sufrido en el proceso artificial de engorde y que reciben una descarga eléctrica que las deja inconscientes y cuando empiezan a despiezarlas (abrirlas en canal), aún siguen vivas. Me sucede lo mismo con algo tan patrio como la tapita de morcilla a la que no he visto oponerse a nadie casi nadie. Para que la sangre -materia prima de la morcilla- no se coagule, hay que desangrar a la Cerda (en femenino, si nace varón es automaticamente castrado) mientras está viva. El animal sufre una barbaridad pero no hay una moda campaña orquestada en contra de las morcillas.
Quizá el problema sea “la exhibición morbosa” (es una forma de minorar la liturgia taurina o el ambiente festivalero de las gradas)
. La provocación y el morbo son partes esenciales del arte, desde el principio de su historia. Eso sin citar que a los taurinos de verdad, les importa la dignidad del animal: si lo pican en exceso, si lo castigan agachandolo mucho el engaño, sino acierta con la suerte suprema… no dudan en silvar y reclamar dignidad para el animal (cosa que todavía no he visto hacer a un Antitaurino ante un solomillo o una morcilla..).
Sé que me van a decir que nadie defiende que matar vacas es un arte, pero dada su innecesariedad, el sufrimiento gratuito o la morbosidad de celebrar ritos sociales (comidas, cenas,barbacoas..) en torno a tan infame producto, ya va siendo hora de que algún antitaurino pida su supresión también.
Sé que no voy a convencer a nadie. Y es que como todo Arte es subjetivo. Quienes lo consideremos así seguiremos disfrutando con él y quienes no, seguiran tragando con sus propias contradicciones. Todo depende de donde le pongas el acento.
Lo que me preocupa realmente no es el debate sereno, sino la proliferación de grupos de odio Antitaurinos. No me he cansado de repetirlo durante estos días, pero los Antitaurinos me recuerdan cada día más a los Ultracatólicos.
Recuerdo la polémica de la Gira Nacional de la obra “Revelación” de Leo Bassi. Para los Ultracatólicos suponía una mofa y befa de su religión y creencias (sin verla y sin intención de entrar a verla). Por supuesto “eso no era arte” (argumento socorridísimo cuando la razón no asiste). En Santander tuvimos la suerte de que no llegó a haber amenazas de Bomba, aunque no nos libramos -como en el resto de CCAA- de una estéril polémica política, de azuzamientos de odio desde los púlpitos, de mails masivos a los directores de los medios de comunicación y al Rector de Universidad (se representaba en una sala patrimonio de la UC), de cartas al Presidente del Gobierno Cántabro y por supuesto de manifestaciones a la entrada del teatro para insultar e intimidar a los asistentes. He de ser justo y decir que los Antitaurinos todavía no han llegado a la amenaza de Bomba en las corridas (no quiero dar ideas…) pero el resto de los comportamientos ya los han cumplido con creces: “No es arte ni cultura” “ofende mi manera de ver la vida..”, escriben cartas al poder Civil y a los líderes de opinión sociales buscando la supresión del Espectáculo (desconozco si pretenden ley civil o divina -recuerden aquí la reflexión adelantada de Houellebecq-) y por supuesto -como todos los intolerantes- acuden a la entrada a provocar, amedrentar e insultar a los asistentes (total, son infieles..) invocando -y en esto tienen razón- su legítimo derecho a manifestarse donde les plazca. Alguien debería contarles que su legítimo derecho llega hasta donde empieza el de los demás: Ese de acudir a un espectáculo autorizado por la ley sin miedo a agresiones y a que no le insulten ni le coaccionen.
Porque llega la hora de quitarnos la máscara: Estoy tan seguro como ellos de que no van a convencer a ninguno de los que acuden a la plaza de ser antitaurino militante. Sí podrían hacerlo con la señora María o el Señor Pepito que viven en Matalasmoscas, pero no se manifiestan en Matalasmoscas… sino que lo hacen delante de la plaza. Y es que el objetivo es otro….
Lo que yo les diga: Ultracatólicos y Antitaurinos, calzan el mismo traje.
Siempre me ha gustado ser un observador social. Los comportamientos de la gente me apasionan. Un empirista social. Y quizá sea demasiado pronto -y pido perdón si lo es- para decir que asisto con preocupación a la politización del fenómeno.
No acepto la politización del fútbol y mucho menos la de los Toros. Ni ser del Real Madrid es de Derechas ni ser del Barcelona es de izquierdas. No. Hay quien pretende arrimar el ascua a su sardina estableciendo la diferenciación de que los toros son un festejo elitista
y pretenden establecer una línea roja ideológica en ello.
Terminará siéndolo si nos lo proponemos. Y me preocupa dada la demostrada capacidad del PSOE de perder símbolos comunes. Así cedimos el concepto España al PP (al que hacen referencia nuestras siglas) dándole un exclusivo sentido imperialista o en Cantabria, la bandera y el folkclore al PRC. Y es que en política los complejos, son malos consejeros. Aún así, sigo pensando que somos más los socialistas taurinos, que los antitaurinos y no creo en la necesidad de crear una plataforma de “Socialistastaurinos” pero no obstante me preocupa el que se pretendan hacer distinciones.
Y es que no hay festejo más popular que los toros. En la liturgia taurina casi todo hace referencia a los desheredados: La grada más exigente es el Tendido 7 (a pleno Sol), los monosabios son la suerte de aceite que engrasa el desarrollo del festejo y hasta los toreros proceden de las clases más populares, esas que más necesitan de la acción de gobierno de los Socialistas.
No obstante hay quien pretende negar esto y crear barreras artificiales. Bastante problema tenemos con el complejo de Titulitis como para perder más espacio. Al final terminaremos como el Partido Demócrata Americano de John Kerry: Un partido de Élites Universitarias que se dirige a las Élites Universitarias. Lo muy de lo muy y lo más de lo más. Y ese, nunca ha sido el espiritu y yo no quiero que lo sea.
Para terminar de ilustrar este largo post dire que, durante la segunda Republica, un día Largo Caballero se dirigió a Don Manuel Azaña y le interpeló:
- “Don Manuel, esto de los Toros, deberíamos prohibirlo..”.
- “Tiene usted Razón Don Francisco, pero hasta que lo prohibamos
, vayamos todas las tardes a la plaza…”.
Desconozco si la anécdota es verdad, pero sino lo es, merece serlo. Y es que los taurinos también somos conscientes de que podíamos obrar mejor (sí, nosotros también comemos carne) pero mientras tanto, que con respeto por nuestra manera de juzgar la vida, nos dejen disfrutar tranquilos.
Y ahora que cito el término “disfrutar” no me resigno a despedir el post con un fragmento que me gusta muchísimo, de un ripio del maestro Sabina dedicado al Gran-Gran José Tomás:
DE VERDE BOTELLA Y ORO
(…)
“Ladran, luego cabalgamos,
sufren porque disfrutamos
su cálida sangre fría.
De verde botella y oro,
cuando rodó el tercer toro
la puerta grande se abría.
Porque respeta su oficio,
porque les saca de quicio
tanto pañuelo en las manos.
Los que cargan al torero
parecen los costaleros
del Cristo de los Gitanos”.
(Joaquín Sabina, 2009, Interviu)
Seanme buenos y “que Dios les reparta Suerte” (para torear en la plaza de la vida, que esa, sí que da cornadas).
Chauuu-Chauuu!!!
Antonio.
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Pido disculpas por el retraso, pues aunque había dejado programado el post, algo no he hecho bien con mi wordpress y no me lo ha publicado y he tenido que hacerlo “a mano”. Sorry.
Escrito por antoniobezanilla
Escrito por antoniobezanilla
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